Queridos lectores y analfabetos,
Lo que entendemos por arte cinematográfico ha crecido en nuestros corazones durante tanto tiempo, y está tan arraigado, que el desprendernos del paradigma cine-blog se torna más que apetecible.
Sé que no comprendéis nada de lo que digo, y me duele, pero por mi reciente operación de rodilla. Explícome: últimamente, había comenzado a sentir unas ligeras durezas alrededor de mis ojos, en las cejas, sienes y parte superior de los pómulos. También me ocurría algo parecido sobre las orejas. Preocupado, consulté con el Pingu Samu la cuestión, y para nuestra sorpresa, un proceso semejante se fraguaba en su rostro. Pingu Samu me instó a pasar a la acción, pero yo opiné que esas durezas eran tan solo transitorias.
¡Qué razón tenía Pingu Samu! Por no atender a sus ruegos, me crecieron unas enormes, duras, pastosas y negras gafas de pasta. Horrible. Me faltan sílabas y fonemas para describir la incomodidad metalúrgica y mental de tan lastroso aparato no reproductor.
Por suerte y por allí, hoy hemos decidido operarnos, y desembarazarnos en una clínica abortiva ilegal de esas gafas de pasta. Hoy comienza otra era Pingüinal, eugenésicamente superior a cualquier religión que pueble el planeta y el satélite.
Los Pingüinos renacen de sus ceniceros para traer la palabra, en un libro de 1324 páginas, y como es solo una palabra, si calculamos una letra por página, es sencillo entender que es una palabra de 1324 letras. Este libro es tan sumamente complicado para los humanos, que tendremos que conformanos con poco a poco comprender con los renovados post pingüinales, de los nuevos Pingüinos carentes de gafas de pasta.
Si todavía no lo entendéis, os animo a que visitéis este blog los días venideros y Benidormes. Veréis la gracia.
Atentamente,
La dirección (correcta, siempre correcta)