Wall-E Batallón de Limpieza
Escrito por Samu - 11 de Agosto de 2008
Fue con “Buscando a Nemo” cuando las películas de Pixar se empezaron a llenar de adultos de todos los tipos (gafapastas, consumidores de acción, de comedias, etc..) con la excusa de que era “animación para adultos” lo que en la sala se proyectaba. Para los que, desde que nos quedamos pegados a la butaca del cine, con el corazón en un puño, cuando vimos por primera vez “Toy Story” hace ya casi 15 años eso estaba más que claro: Pixar siempre ha realizado cine puro y duro, sin concesiones a la estupidez y con la grandeza de los que se lo pasan teta realizando su trabajo.
Y Wall-E es la nueva muestra de que estos tipos son unos condenados genios.
Una historia de amor y de Sci Fi magistral. Un alegato contra la estupidez humana y los peligros del consumismo desaforado. Un grito al unísono de que no hay nada tan peligroso como dejarse llevar como un borrego. Todo eso, y mucho más, esconde esta película.
Wall-E, el último de los modelos caseros de su estilo, abandonado hace 700 años en una Tierra destruida por la polución humana, vive el día a día recolectando basura y coleccionando objetos. Por las noches disfruta de Hello, Dolly! y sueña con una compañera. EVA llega un día del cielo con una misión, y Wall-E decidirá conquistarla.
El primer tramo de la cinta es un lienzo mudo, brutal, asfixiante. La mímica de los robots hace todo y el espectador queda rendido ante el juego de ambos. El segundo tramo, ya con los humanos de por medio, nos hace ver que son los androides los que se parecen más a nosotros, ahora que versiones obesas de nosotros mismos vagan por el espacio, guiados por las máquinas, completamente ciegos ante el consumo impuesto por las corporaciones.
Y es que “Wall-E” posee muchos mensajes y cada uno puede extraer sus propias conclusiones. Se trata de la producción más adulta de las realizadas por la compañía, de eso no cabe duda, (salvo por la concesión final a los más pequeños, pero, ¡qué demonios, toda la sala con la lágrima en el ojo esperaba ese desenlace y no otro!) y a partir de ahora Pixar juega en la liga de los grandes creadores cinematográficos; es algo a lo que tendrán que acostumbrarse algunos.
“Wall-E” emociona, divierte, sonríe, hace llorar, estremece. Es una Puta Obra Maestra.
Y es una película de dibujos animados.
Etiquetas: Disney, Pixar, Wall-E
Entrada publicada el 11 de Agosto de 2008 a las 10:46 am
, clasificada como Actualidad cinematográfica, Críticos.
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20 de Agosto (2008) a las 7:14 pm
Ya la he visto, y me ha gustado mucho, pero no tanto cómo a ti!!!!! A mi no me llega a convencer cómo obra maestra, pero me encantaría llevarme a Walle a mi casa. Si hubiera salido algún pingüino… por lo menos salen patitos de goma!!!!